lunes, 12 de enero de 2009

LAZO ROJO 9

-No te lo pienso contar.-Dijo con una mirada que podía dejar helado a cualquiera.
-¡oh! Mierda, lo sabía.-Dijo Sonia protestando. Bella estaba aun de piedra.-Un día de estos me lo dirás.
El sol ya se ponía cuando Sergio se despidió con un gesto de la mano. Bella se quedó contemplando como se alejaba más y más hasta desaparecer como el sol en la inmensa oscuridad de la noche próxima. Suspiró y comprendió, por fin, su gran deseo. Un simple nudo ataba su lazo a la muñeca. Sonia se quedó mirando como el lazó jugeteaba con el viento, mientras se iban por el camino más largo hasta sus casas.
-¿Qué es eso? Lo llevas desde que te conocí pero nunca me había fijado en él.
-Es un lazo rojo de la suerte.-Dijo Bella contemplando su muñeca.
-¿De la suerte?¿Que te da suerte en qué?
-En realidad es un cumple-deseos.-Bella enseñó una pícara sonrisa.-Me lo regaló mi tía por navidad cuando era muy pequeña. Se podían pedir un montón de deseos. Un deseo por cada nudo que se hiciera. Un nudo, un deseo.
-Pero solo tienes un nudo. No sé como no se te cae. ¿Cuales eran los otros deseos?
-Tonterías. Era muy pequeña, creo que él único deseo que verdaderamente deseaba era el primero que pedí. El que aun no se a cumplido.-Dijo con tristeza.
-Mañana volvemos a sonsacarle cosas a Sergio. Pilar esta dispuesta a volverle a preguntar lo de esta tarde. Te apuntas, ¿no?-Dijo Sonia antes de despedirse de Bella.
-¿Qué otra cosa iba a hacer si no?-Y con un adiós y una tierna sonrisa se despidieron. Cuando Bella cerró la puerta se quedó un segundo mirando el cielo estrellado.
Una luna llena iluminaba toda la noche. Bella se sintió inmensamente ilusionada. Comprendió que tenía que ser como la luna...siempre con una sonrisa, ocultando su parte más oscura y brillando cuando todo esta oscuro. Sí, Bella se propuso ser como la luna.

miércoles, 7 de enero de 2009

LAZO ROJO 8

Ahora cada palabra que pronunciaba Sergio dirigida a Bella provocaba en Sonia una siniestra alegría. Nos sentamos en la hierba húmeda de una colina. Corrió una fría brisa que despejó las ideas de todos. Disfrutaron del silencio hasta que fue interrumpido. Bella estaba muerta de vergüenza desde que descubrió públicamente sus sentimientos y Sergio estaba en su mundo, tan misterioso como siempre.
-¿Tienes algún animal?-Preguntó Sonia con curiosidad.
-Sí, tengo una tortuga. La verdad apenas la hago caso. Más bien es de mi hermano que mía.
-¿Solo tienes un hermano?-Miraba con incredulidad a Sonia mientras investigaba descarada mente su vida.
-Sí, tiene un año menos que yo.-Sergio parecía molesto al repentino interés. Al principio Bella pensó que se trataba de sonsacarle información para que ella subiera más de su vida pero estaba equivocada. Era la Pilar. La tortura de preguntas tras preguntas podía empezar en cualquier momento y lugar. Acababa de empezar ahora.
-Ah...ya me acuerdo de tu hermano, se parece un montón a ti.-Bella se quedó sin habla.
-¿De qué conoces a su hermano?-Preguntó asombrada.
-De que Sergio era vecino mío. Lo que pasa es que no me acordaba de él para nada.-Sergio miró al cielo suplicando clemencia.
-Dios...-Dijo simplemente tras una larga y tendida carcajada por parte de Sonia.
La gran pregunta se iba a formular de un momento a otro. Sonia siguió sonsacándole cosas. Que qué era lo que más le gustaba, sus entretenimientos, sus habilidades, cómo era su casa....Mientras, Bella se esperaba lo peor. Sonia intentaba almacenar en su mente toda la vida de Sergio y le insistía preguntándole cosas que ni si quiera él mismo sabía sobre su propia vida.
-Oye,-ahí estaba. Bella tragó saliva por su seca garganta.-¿tu has tenido alguna novia?-Sonia había preguntado la gran duda. Sergio palideció un tanto y miró a Sonia. Sus labios se despegaron.

domingo, 4 de enero de 2009

LAZO ROJO 7

Sergio no dijo nada. Cogió su bicicleta y se alejó lentamente mientras a Bella se le partía el corazón en mil pedazos. Cada vez estaba más y más lejos de ellas...y justo cuando pensaban que ya se marcharía se paró en un bordillo. Apoyó su pie derecho en la acera y miro a Bella con una sonrisa. El rostro de Bella se iluminó por un instante y el viento, que antes estaba en calma, jugueteó con su pelo.
-Vamos no te quedes allí parada. ¿No íbamos a ir al parque?-Luego siguió para adelante.
Sonia y Bella se quedaron atrás.
-Le quieres.-Dijo Sonia en tono afirmativo.
-N...no.-Las mejillas de Bella se pusieron rojizas.
-Venga, a él le podrás engañar pero a mi no me engañas.-Sonia miró a los ojos de Bella.
-Sí, pero no se lo digas.-Una pícara sonrisa apareció en el feliz rostro de Sonia.
-Será nuestro secreto.
Poco después estaban caminando al lado de Sergio y dirigiéndose hacia el frondoso bosque.