martes, 23 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 6

Estaba nublado. Apenas se podía ver el sol entre las nubes. Solo se escuchaba el sonido del viento pillando por sorpresa a los menos abrigados. Eso, y los frenos de la bicicleta de Sergio que se paraba en frente de la puerta del colegio. Siempre puntual. Poco después se pudo ver a dos chicas en el horizonte.
Se encontraron a Sergio dando vueltas en círculos con la bicicleta.
-Por fin venís.-Dijo mirando a Bella con esa sonrisa que tanto le gustada.
-Nos hemos retrasado un poco por su culpa.-Dijo Sonia mirando a Bella.
-Lo siento.-Dijo Bella con una sonrisa.-Se me olvidó que tenía que hacer la cama.
-¿Vamos al parque?
-Si.-Sergio se montó en su bicicleta y pe ladeó hasta salir del colegio. Luego siguió el camino a un ritmo lento. Sonia y Bella no tenían bicicletas.
Al final de la calle miles de árboles les esperaban. A cada paso estaban más cerca del parque cuando...
-¿Llamamos a Estrella?-Dijo Sonia.-Vive por aquí cerca.
-¿Cómo?-Dijo Sergio.-Yo solo y tres tías, lo siento pero paso.
-No te vamos a violar, tranquilo.-Dijo Sonia con cara de asco.
-PASO-dijo poniendo un acento en cada letra.
-¿Qué más da?-Preguntó Bella.-La verdad es que podemos quedar con Estrella otro día.
-¿Cómo? ¿Te pones de su parte? Ya te vale...
-Que tía más odiosa.-Dijo Sergio mirándola con cara de asco.-Mira me voy y ya esta. Que te den Sonia.
Se iba a marchar cuando Bella perdió totalmente el control de sus sentimientos. Lo agarró del brazo y le miró. Tan solo fue un instante para comprender que sería un momento único.
-No...-Dijo Bella con la desesperanza en la mirada.-...no te vallas.
Silencio. Hubo un largo y tendido silencio en que Sonia se quedó boquiabierta y Sergio se quedó mudo.

lunes, 22 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 5

Pasaron los días y los sentimientos de Bella hacia Sergio se fueron aclarando. Bella se sentía mal por haber mentido a sus dos mejores amigas pero el amor, como siempre, juega malas pasadas. Sergio era un buen tipo aunque a veces se ponía borde.
Bella lo veía genial en todos los sentidos. Los defectos se convertían en virtudes y su forma de hablar era como un poema...entonces fue cuando, poco a poco, se dio cuenta de que estaba claramente enamorada de él.
Continuas miradas hacía él en clase, suspiros y desconexiones de la realidad aun más frecuentes. Todo eso se unió a una tarde de invierno...
-Oye, ¿por qué no quedamos para conocernos mejor?-Dijo Bella acercándose a Sergio que, como siempre, estaba sentado en su silla dibujando algo.
-Me parece bien.-Dijo secamente dejando el lápiz sobre la mesa. En ese momento Sonia pasó al lado de Bella.
-¿De qué habláis?-Dijo Sonia, como siempre, cotorreando por todos lados.
-Hemos quedado esta tarde. ¿Te vienes?-Dijo Bella con una sonrisa.
-No...-Dijo Sergio.-¿No ves que ella tiene que estudiar y eso? Anda, seguro que tiene muchas cosas que hacer ¿verdad?-Sergio y Bella miraron a Sonia que respondió con una sonrisa.
-La verdad es que hoy no tengo nada que hacer.-A Sergio se le descompuso la cara.-así que voy a ir.
-Pues quedamos a las seis en la puerta del colegio.-Sergio se dio por vencido.
-¿Y por qué no en la del instituto?-Dijo Bella.
-Porque la del colegio está más cerca de mi casa.

Y así comenzó todo. La pesadilla solo acababa de empezar.

jueves, 18 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 4

Fueron al patio a ver si allí estaba Pilar. Y allí estaba. Tan perdida como siempre, metida en un mundo que ni siquiera comprendía.
-Hombre...por fin te encontramos.-Dijo Sonia casi gritando. Pilar nos miró sorprendida.
Luego se acercó y miró a su alrededor.-¿Que pasa?-Dijo Sonia en un susurro.
-¿A que no sabéis de lo que me he enterado?.-Pilar, sería sin duda una de esas típicas personas que se enteran de todo y lo entienden como la pólvora.
-¿De qué?.-Preguntó Bella haciendo presencia de su incansable curiosidad por todo.
-¿Sabéis quien es el chico que esta un poco marginado en la clase?
-Si...Sergio ¿no?-Dijo Bella fingiendo no acordarse.
-Pues me han contado de que...-Se rió dibertida.
-¿De que qué?-Dijo Sonia al borde de un ataque de nervios.
-Pues de que tenía novia-Y empezó a reírse descarada mente.-¿Os lo imagináis con una novia?-Y volvió a reírse a conjunto con Sonia que se rió con ella.
-¿Tenía? ¿Quieres decir que ya no tiene?-No pudo ocultar su rostro de preocupación.
-Bella, ¿te gusta Sergio?-Les salió del alma. Las dos a la vez formularon la pregunta a la que Bella más miedo tenía desde esa dichosa sonrisa.
-No.-Mintió descarada mente.-apenas lo conozco...bueno, ¿y quién era la novia?
-No lo sé. Al parecer era de otro instituto.-Soltó Pilar con evidente orgullo por ser ella y no otra la que daba la noticia.
-¿Por qué rompieron?
-Rompió ella. Es lo único que sé. Pero supongo que le sacaremos información.-Bella miró al cielo con preocupación. Cuando Pilar decía la frase de:"le sacaremos información" significaba estar un curso entero detrás de alguien para que les contara cualquier cosa. Las tres se metieron dentro del instituto y Bella, por una vez sintió compasión por Sergio.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 3

-Creo que me tengo que ir.-Dijo dudando y mirando hacia donde se había ido antes Sonia.
-Entiendo.-Luego respiro hondo y dijo.-Espero que encontréis a Pilar.-Y sonrió...ya está, ahí estaba ese deseo.
Sonia la agarró por el brazo y la llevó hacía la puerta cuando Sergio le dedicó esa sonrisa. El tiempo se detuvo y Bella se quedó muda. Era un sueño. Nada era real. Solo fue un segundo que la marcaría para el resto del curso y de los días de su existencia. Tan solo un segundo...que se convirtió en un año entero.
Ahí estaba su deseo. No se lo dijo a nadie ese mismo día. No estaba segura de sus propios sentimientos y aun no le conocía tanto como para decir...estoy totalmente enamorada de él.

viernes, 12 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 2

Y es que Sonia era así. A la mínima saltaba. Era así y punto. Ya no se podían contar las personas que la odiaban con los dedos de la mano, y aun así ella era feliz. Era eso lo que la diferenciaba del resto del mundo y lo que la hacía ser la amiga de Bella. Era su manera de ver el mundo, tan irreal como un cuento.
Bella se desconectó y solo escuchó un murmullo de voces un poco alteradas. Poco después se fue Sonia.
-Que tía más idiota.-Bella conectó con la realidad y se encontró a Sergio mirando a Sonia con cara de asco. Recordó todo de proto.

lunes, 1 de diciembre de 2008

LAZO ROJO 1

Eran las vacaciones de Navidad y el aroma a ilusión se podía respirar por la calle.

Tendría unos dieciséis años. No era muy alta y su pelo era largo y negro. Dormía. Respiró hondo y abrió lentamente los ojos, unos ojos grandes y azules, y vio como la luz del día iluminaba su rostro, ahora muy distinto al de antes.
Se levantó con energía. Fue casi corriendo al cuarto de baño. Estaba inmensamente feliz. Era la primera vez en mucho tiempo en la que se miraba al espejo y veía una sonrisa en su rostro. Recordó el motivo de su felicidad y eso la llenó aun más de entusiasmo para seguir siendo feliz.
Tan bella y delicada como una flor cogió su bolígrafo y se sentó en la silla del escritorio. Su mala letra no le importó mucho cuando escribió: “Querido diario, hoy es la primera vez, en mucho tiempo, en la que puedo decir que soy feliz”.
Y es que, en verdad, todo empezó mucho tiempo atrás…

Era invierno, justo el día de noche buena. La nieve cubría los tejados de todas las casas y el olor de la navidad salía por las chimeneas de las pequeñas casas de la localidad. Todos los niños estaban deseando que llegara la hora de los regalos. Entonces Bella era solo una niña deseosa de abrir regalos que parecían estar dotados de algún tipo de magia para ilusionar a los niños, fueran lo que fueran.
-ya es la hora tía.-Dijo Bella justo cuando el reloj marcó las doce. Poco a poco la mesa, la cual antes había estado llena de comida, se llenó de regalos. Grandes, pequeños, medianos…todos tenían aquella extraña magia llamada ilusión. – ¡Tita yo primero!-Alzando los brazos al aire recibió el primer regalo. Era el más pequeño pero eso poco le importó. Lo abrió con tal ilusión que hacía que el regalo pareciese más grande de lo que era.
-¿Un lazo rojo?-Pregunto un poco desilusionada, mientras los restos del envoltorio caían al suelo.
-Tu tía estuvo en Brasil hace poco. Es tierra de leyendas y supersticiones y te compró esto. Mira, póntelo en la muñeca, pide un deseo y átalo. Cuanto más nudos le pongas más deseos podrás pedir.-Su madre se lo ató todas las veces que pudo mientras Bella pedía deseos. Pero solo era una niña… ¿qué deseos podría pedir?

Las fiestas continuaron y los años pasaron. Bella fue avanzando cursos y aprobando. Pasó el tiempo y fue creciendo. Ya no era aquella niña pequeña a la que un lazo rojo le parecía el peor regalo del mundo. Seguía siendo una niña con la pequeña diferencia de que le entusiasmaba la idea de cumplir todos los deseos del lazo.
Tal vez los primeros que pidió fueron absurdos y por eso se cumplieron con facilidad, pero el último era el verdadero deseo. Los nudos y los años se fueron yendo. Pasó preescolar y, más tarde, el colegio.
Ya estaba en el instituto. Creyendo ser una mujer se encontró con las puertas de la madurez aun cerradas por completo. Aun así siguió adelante. Estudiando tanto como lo había hecho hasta entonces…entonces llegó su deseo. Tal vez no era como Bella esperaba, pero estaba allí. Ya tenían catorce años.
Al principio no le hizo caso. Pensaba que sería una persona más de la clase.
-¿Te vienes, Bella?-Bella absorta en sus pensamientos y sin apartar la mirada de aquel chico, apenas se enteró de una suave brisa llena de palabras absurdas.-¿Te vienes sí o no?
-¿Qué?
-¿No has estado escuchando?-Preguntó una chica con el pelo castaño, los ojos verdes y una nota de preocupación en cada palabra. Era, sin duda, Sonia.
-No, lo siento mucho, he estado un poco distraída. ¿Qué querías?- Sonia parecía enfadada, pero en realidad no le había importado tanto. Siempre solía exagerarlo todo, llevarlo al grado máximo. Cuando todo el mundo veía una hoja ella veía un árbol entero. Hacía de lo más mínimo un mundo.
-Que si venías conmigo abajo a los servicios, pero ya nada.-Dijo un poco mosqueada. Estaban las dos en clase, había faltado el profesor y como era última hora todo el mundo se había ido con su carnet, y los que quedaban era por dos razones: porque se le habían olvidado el carnet o porque, simplemente, no tenían carnet.
-Venga, vamos, te acompaño.-Sonia levantó la cabeza de la mesa.
-Da igual. ¿Oye, sabes quién es ese?-Señaló descaradamente al chico al que hacía tiempo Bella miraba.
-No lo sé…y no me importa.-Se encogió de hombros un tanto nerviosa.
-¿Vamos y hablamos con él?-Dudó un momento y se levantó en seguida.
-Vamos.-Bella parecía emocionada frente a la idea de conocer a alguien nuevo. Casi nunca tuvo muchos amigos y se pasaba la mayoría del tiempo sola, inmersa en sus pensamientos.
Tenía el pelo rizado y parecía estar dibujando algo. Bella se asomó por encima de su hombro para saber lo que era. Entonces el chico se dio la vuelta. Sus ojos de piedra se clavaron en los de ella. Eran azules como el mar y estaban tapados por un cristal cuadrado que los hacía brillar. Gafas azules, a juego con sus ojos. No era muy guapo, pero tampoco era feo.
-Am, hola.-Se limitó a decir. Luego prosiguió su dibujo.
-Hola.-Dijo Sonia con una sonrisa de oreja a oreja, muy propia de ella.
-¿Qué dibujas?-Bella se volvió a asomar con curiosidad.
Era un cuaderno marrón caca. Sus hojas eran de cuadros celestes, tan finos, que parecían en blanco. Pero no lo estaban, un tipo con una enorme espada cubría la mayor parte del folio. Era tan real el dibujo que parecía salirse del papel.
-Valla… que bien dibujas.-Dijo Bella con un susurro. El chico se giró a mirarla, de nuevo.-¿Cómo te llamas?-Sus miradas se encontraron.
-Me llamo Sergio. Creo que hemos tocado en la misma clase.
-Si…yo también lo creo.-Bella sonrió y se le vieron sus perfectos dientes gracias a la ortodoncia que tuvo que llevar de pequeña.-Dibujas bastante bien, ¿vas a clase de dibujo o algo así?
-No, simplemente cojo un lápiz y…empiezo a dibujar.
-¿Oye has visto a Pilar?- Soltó, de repente, Sonia, haciendo acto de su presencia.
-No sé quien es Pilar.-Dijo Sergio, sin importar la reacción de ninguna persona que lo rodeaba.
-No te lo preguntaba a ti.-Dijo Sonia con un cierto toque de borde ría. Poco después Bella se encontró en medio de una discusión.