Otra vez aquellos ojos grises...No era la primera vez que soñaba con él pero le resultaba extraño reconocerlo. Allí estaba sonriendo le a Bella. Su perfecta sonrisa, su perfecta mirada...todo era perfecto, por eso, era un sueño...
El despertador volvió a sonar como cada mañana. Bella se levantó, se vistió y se miró al espejo. Luego bajó corriendo las escaleras en dirección a la calle. Fue casi corriendo hasta llegar a unos pisos marrones, sobrios, tristes.
Se quedó pensando delante de la puerta del portal, hasta que, un tímido dedo, consigió pulsar el botón para llamar al piso que estaba buscando.
Los latidos de su corazón se amontonaban en sus oidos de tal forma que no le permitían escuchar nada. Parecía que el corazón se le iba a salir del pecho...pum pum, pum pum...
Tenía la respiración agitada y las manos temblorosas. Un miedo inesperado le cortó la voz.
-¿Quién es?-Se escuchó desde el otro lado de la puerta. Bella miró. Aquella voz salía del porterillo.
-S...-Se tapó la boca. ¿Qué ocurría?¿por qué se ponía tan nerviosa?
-¿Quién?-Repitió la voz.
Un mantó de valor tapó el miedo.
-Soy Bella.-Dijo por fin.
-¿Qué quieres?-Dijo la voz.
-¿Está Sergio?-Se sintió mucho mejor cuando lo dijo.
-Sí, un momento...
Una voz grave apareció de repente.
-¿Si?
-Soy Bella,ya es hora de ir al insituto ¿no?
-Ahora bajo.-Se abrió la puerta.-Pasa y espera en el portal.
Bella empujó, con fuerza, la puerta de hierro. Un extraño tembleque recorría su cuerpo. Las manos no paraban de sudarle. Al menos...ya no tenía miedo.
Se escucharon unos pasos haciendo eco por la escalera. Bella miró hacia arriba. Era él. Venía con su maleta, su sonrisa y sus ojos...Bella se quedó contemplándolo, como en su sueño.
-¿Vamos?-Dijo abriendo a Bella la puerta del portal.
-Vamos.-Dijo Bella.