-¡Bella!-Gritó una voz al final del pasillo. Una chica de ojos azules y pelo largo y negro se giró.
-¿Qué ocurre?-Pilar se paró delante suya. Miró a Bella a los ojos y dejó ver sus miles de pecas que cubrían su piel morena.
-He venido corriendo...-Tenía la respiración agitada y el sudor cubría su frente.
-Se nota.-Dijo Bella con una sonrisa.
-Te venía a decir que muy pronto es tu cumpleaños.-Seguía sin poder respirar bien.-¿Qué vamos a hacer?
Ya era otoño y en el patio se agolpaban miles de hojas secas. Los árboles estaban pelados, como dormidos por el intenso frío que había hecho la semana pasada.
-No sé. Podemos ir al parque.-Empezaron a dirigirse a la puerta ya que había tocado el timbre hacía rato.
-¿Al parque?-Dijo Pilar extrañada. De repente, como si se hubiera pinchando con una aguja, miró a Bella con los ojos como platos.-Podemos invitar a Sergio...-Bella puso cara de pánico.
-No.-Dijo mientras aceleraba el paso.
-¿No por qué?
-Porque no va a venir...
-Pero si eres su amiga...seguro que no se lo pierde.
-No es por eso, es que no sale casi nunca. Mejor será dejarlo estar. Él nunca me invita a su cumpleaños, ¿por qué iba a invitarle yo a él?-Pilar la miró fijamente y se paró delante suya.
-Bella, él nunca celebra su cumpleaños...-Luego se alejó corriendo.-¡Entonces le llamo!
-¡No!-Dijo Bella, aun sabiendo que no era una pregunta. Poco después un ,manto marrón le cubría los pies. Le esperaba un largo camino a casa, sola.
sábado, 21 de febrero de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
LAZO ROJO 15
Sonia miró a Bella sin poderse aún creer nada de lo que le había dicho.
-Es...imposible.-dijo perpleja mientras miraba a Bella.
Bella sonreía tristemente mientras lágrimas caían por sus mejillas.
-Nunca podré llenar ese hueco, ¿entiendes?-Sonia seguía sin poderse creer nada.-Nunca me llegara a querer tanto. Nunca...-El sol se despidió definitivamente de ellas mientras la Luna las saludaba.
-No digas tonterías...-Sonia intentó consolar a Bella poniéndole una mano sobre el hombro. Bella la miró y sonrió, de nuevo, sin ganas.- Seguro que sí...el tiempo lo cura todo...
-¿sabes?-Bella se levantó y comenzó a andar mientras Sonia se quedó sentada. Luego se giró pensando con mucho detenimiento lo que iba a decir.-Hay veces que dejamos al tiempo heridas que jamás se curan. El tiempo no es ninguna tirita, Sonia. No podemos perdernos en el pasado, pero tampoco podemos olvidarlo.-Sonia suspiró.
-Nadie le esta pidiendo olvidar nada. ¿No crees que puede ser que no haya hueco?-Bella miró extrañada a Sonia. ¿Cómo podía ver siempre todo tan positivo?
-Que más da.-Dijo mirándose los pies mientras caminaban hacia sus casas.-Si ni si quiera me va a querer ni un poquito.-Sonia la miró enfadada y le metió un buen empujón.
-Que tonta eres.-Las dos rieron tan inocentes como siempre, alejadas de la realidad.
-Es...imposible.-dijo perpleja mientras miraba a Bella.
Bella sonreía tristemente mientras lágrimas caían por sus mejillas.
-Nunca podré llenar ese hueco, ¿entiendes?-Sonia seguía sin poderse creer nada.-Nunca me llegara a querer tanto. Nunca...-El sol se despidió definitivamente de ellas mientras la Luna las saludaba.
-No digas tonterías...-Sonia intentó consolar a Bella poniéndole una mano sobre el hombro. Bella la miró y sonrió, de nuevo, sin ganas.- Seguro que sí...el tiempo lo cura todo...
-¿sabes?-Bella se levantó y comenzó a andar mientras Sonia se quedó sentada. Luego se giró pensando con mucho detenimiento lo que iba a decir.-Hay veces que dejamos al tiempo heridas que jamás se curan. El tiempo no es ninguna tirita, Sonia. No podemos perdernos en el pasado, pero tampoco podemos olvidarlo.-Sonia suspiró.
-Nadie le esta pidiendo olvidar nada. ¿No crees que puede ser que no haya hueco?-Bella miró extrañada a Sonia. ¿Cómo podía ver siempre todo tan positivo?
-Que más da.-Dijo mirándose los pies mientras caminaban hacia sus casas.-Si ni si quiera me va a querer ni un poquito.-Sonia la miró enfadada y le metió un buen empujón.
-Que tonta eres.-Las dos rieron tan inocentes como siempre, alejadas de la realidad.
viernes, 13 de febrero de 2009
LAZO ROJO 14
Al día siguen Bella y Sonia salieron a dar una vuelta al parque. Se notaba que el verano se alejaba para dejar paso al otoño, poco a poco, disimulada mente. Anda ron durante bastante tiempo sin decir nada, cada una en su mundo, tan diferente el uno del otro y tan irreales como un sueño. Se tumbaron en una especie de colina posándose en la quemada hierba. Miraron al cielo y Bella cerró los ojos. Imaginó no estar allí, estar lejos de todo lo malo, imaginó estar con él...y rió dibertida mientras Sonia la miraba como si fuera una loca. Abrió los ojos y se encontró con que solo eran ilusiones y aun así volvió a sonreír enseñando al mundo su magnifica sonrisa.
-Di me.-Dijo Sonia con una pícara sonrisa en su rostro.-Di me lo que te dijo el otro día en el patio.-Bella miró a los ojos a Sonia. Aquellos ojos marrones que nunca derramaban ninguna lágrima.
-Confió en mí.-Dijo secamente Bella mientras se levantaba y miraba al horizonte donde un tímido rayo de Sol se despedía para dejar paso a la noche.
-¿Confió en ti? ¿Qué te dijo?-Sonia miraba, con ansia en los ojos por saber algo más, a Bella.
-Sí...-Dijo Bella con tristeza.-Bueno, ¿qué tal ayer con Diego? ¿te presentó a sus padres?-Sonia la miraba con una sonrisa maliciosa.-Si no te los presentó ya es hora porque lleváis un montón de tiempo saliendo y...-La agarró por el brazo y la miró a los ojos.
-Cuenta.-Dijo sin perder la sonrisa.
-Pues...-Consiguió deshacerse del brazo de Sonia.-Me habló sobre su novia. Me preguntó si verdad quería saber lo de su novia...
-Le dijisteis que sí, supongo.
-Le dije que me daba igual, que si él me lo quería decir podía confiar en mí.-Sonrió amargamente.-Me dijo que se conocían desde niños. Me contó que sus padres se conocían de la escuela y que sus dos familias siempre han estado muy unidas. Que se criaron juntos, que vivieron miles de avernturas juntos...que eran almas inseparables...-Bella volvió a sentarse.-Pero un día le diagnosticaron una grave enfermedad a la chica, Miranda, y tuvo que estar bastante tiempo en el hospital.
-¿Qué pasó? ¿por qué lo dejaron?
-Miranda murió.-Dijo Bella con una triste sonrisa y los ojos llenos de lágrimas que se derramaban descuidada mente por sus blancas mejillas.-Lo peor de todo es que...-Miró a Sonia con los ojos cristalinos que reflejaban la joven Luna.-me dijo que me parecía a ella.
-Di me.-Dijo Sonia con una pícara sonrisa en su rostro.-Di me lo que te dijo el otro día en el patio.-Bella miró a los ojos a Sonia. Aquellos ojos marrones que nunca derramaban ninguna lágrima.
-Confió en mí.-Dijo secamente Bella mientras se levantaba y miraba al horizonte donde un tímido rayo de Sol se despedía para dejar paso a la noche.
-¿Confió en ti? ¿Qué te dijo?-Sonia miraba, con ansia en los ojos por saber algo más, a Bella.
-Sí...-Dijo Bella con tristeza.-Bueno, ¿qué tal ayer con Diego? ¿te presentó a sus padres?-Sonia la miraba con una sonrisa maliciosa.-Si no te los presentó ya es hora porque lleváis un montón de tiempo saliendo y...-La agarró por el brazo y la miró a los ojos.
-Cuenta.-Dijo sin perder la sonrisa.
-Pues...-Consiguió deshacerse del brazo de Sonia.-Me habló sobre su novia. Me preguntó si verdad quería saber lo de su novia...
-Le dijisteis que sí, supongo.
-Le dije que me daba igual, que si él me lo quería decir podía confiar en mí.-Sonrió amargamente.-Me dijo que se conocían desde niños. Me contó que sus padres se conocían de la escuela y que sus dos familias siempre han estado muy unidas. Que se criaron juntos, que vivieron miles de avernturas juntos...que eran almas inseparables...-Bella volvió a sentarse.-Pero un día le diagnosticaron una grave enfermedad a la chica, Miranda, y tuvo que estar bastante tiempo en el hospital.
-¿Qué pasó? ¿por qué lo dejaron?
-Miranda murió.-Dijo Bella con una triste sonrisa y los ojos llenos de lágrimas que se derramaban descuidada mente por sus blancas mejillas.-Lo peor de todo es que...-Miró a Sonia con los ojos cristalinos que reflejaban la joven Luna.-me dijo que me parecía a ella.
jueves, 12 de febrero de 2009
Lazo rojo 13
Este curso era todo tan diferente. La gente había crecido, las personas habían cambiado y las clases no eran las mismas. No fue difícil comprender que Sergio y Bella no volverían a estar en la misma clase pero eso poco importaba.
Bella comprobó, junto a Sonia y Pilar, en qué aula había caído. A empujones se abrió paso entre la multitud y vio la clase. 4ºD. Sonrió al ver que le había tocado con Pilar y con Sonia. Era una de esas clases, de las cuales en cada curso hay, como mínimo, una que esta llena de niñas. Eso también le gustó a Bella.
Pero lo que más le gustó fue ver que estaba en la clase continua a la de Sergio. Sonrió y se volvió hacía Pilar y Bella pero en vez de encontrarse con ellas se encontró con unos ojos grises, una piel pálida y una sonrisa preciosa.
-Hola Bella.-Dijo Sergio.
-Ho...hola.-Sonrió y sus mejillas se sonrosaron. Salió del barullo de gente que se agolpaban para ver si el destino había sido bueno con ellos.-Estas en 4ºE.
-Eso mismo te iba a preguntar.¿Qué tal el verano?-Conforme iban hablando se iban alejando poco a poco de la gente.
-Bastante corto.-Sonrió. La verdad es que se le había hecho eterno por el simple hecho de que él no estuviera a su lado.
-Es una pena que no hayamos caído en la misma clase, aunque era normal ya que elegistes letras y yo ciencias.-Rieron.
-Tienes razón.-El corazón de Bella iba a saltar de los nervios.
Miró en frente y se encontró a Pilar y a Sonia. Una cosa que nunca olvidará fue un guiño que le hizo Sonia. Entonces miró a Sergio y le sonrió.
-Yo también te echaré de menos en la clase...me harás un dibujo ¿no?-Sergio la miró y sonrió con resignación.
-¿Qué si no?- Los dos se fueron al patio mientras una suave brisa de verano les rodeaba. Sonia sonrió feliz y Pilar les miró con alegría. Que tontos aquellos tiempos en que todo se creía que estaba solucionado. Este solo es el principio de un nuevo curso...
Bella comprobó, junto a Sonia y Pilar, en qué aula había caído. A empujones se abrió paso entre la multitud y vio la clase. 4ºD. Sonrió al ver que le había tocado con Pilar y con Sonia. Era una de esas clases, de las cuales en cada curso hay, como mínimo, una que esta llena de niñas. Eso también le gustó a Bella.
Pero lo que más le gustó fue ver que estaba en la clase continua a la de Sergio. Sonrió y se volvió hacía Pilar y Bella pero en vez de encontrarse con ellas se encontró con unos ojos grises, una piel pálida y una sonrisa preciosa.
-Hola Bella.-Dijo Sergio.
-Ho...hola.-Sonrió y sus mejillas se sonrosaron. Salió del barullo de gente que se agolpaban para ver si el destino había sido bueno con ellos.-Estas en 4ºE.
-Eso mismo te iba a preguntar.¿Qué tal el verano?-Conforme iban hablando se iban alejando poco a poco de la gente.
-Bastante corto.-Sonrió. La verdad es que se le había hecho eterno por el simple hecho de que él no estuviera a su lado.
-Es una pena que no hayamos caído en la misma clase, aunque era normal ya que elegistes letras y yo ciencias.-Rieron.
-Tienes razón.-El corazón de Bella iba a saltar de los nervios.
Miró en frente y se encontró a Pilar y a Sonia. Una cosa que nunca olvidará fue un guiño que le hizo Sonia. Entonces miró a Sergio y le sonrió.
-Yo también te echaré de menos en la clase...me harás un dibujo ¿no?-Sergio la miró y sonrió con resignación.
-¿Qué si no?- Los dos se fueron al patio mientras una suave brisa de verano les rodeaba. Sonia sonrió feliz y Pilar les miró con alegría. Que tontos aquellos tiempos en que todo se creía que estaba solucionado. Este solo es el principio de un nuevo curso...
miércoles, 11 de febrero de 2009
Lazo rojo 12
Y es que la vida da muchas vueltas. Ocurren cosas buenas y malas...y pasa el tiempo sin importar que intentes pararlo. Y todo sigue su curso. Miles de personas se levantan. Día tras día sin importarles nada a cada una de ellas. O a la gran mayoría. Pensar que eres una hormiga o un grano de arena en el desierto es muy triste...
Por eso Bella se sentía especial. Por que no se veía como un simple grano de arena, se veía como una montanía destrozada por el viento. El viento...
Un despertador sonó fuertemente en una soleada habitación. Un gruñido segido de un fuerte quejido hizo que una mano apareciese a apagarlo. Poco después se podían ver unos pies descalzos entrar con disimulo en el cuarto de baño.
-¡Bella date prisa que ya llegas tarde!-La voz de una mujer madura se escuchó por el hueco de la escalera.
-Ya voy.-Dijo Bella mientras intentaba domesticar su pelo sin ningún resultado.
Más tarde Sonia y Pilar aparecían por la puerta, como no, hablando a voces.
-¡Venga, Bella, que siempre llegamos tarde!-Dijo Pilar mientras miraba a Bella frustradamente.
-Desayuna, vamos.-Dijo Sonia con ansia. Bella cogió un zumo de la despensa y corrió a la calle.
El primer día de clase la esperaba tras las puertas del instituto. Siempre tarde.
Por eso Bella se sentía especial. Por que no se veía como un simple grano de arena, se veía como una montanía destrozada por el viento. El viento...
Un despertador sonó fuertemente en una soleada habitación. Un gruñido segido de un fuerte quejido hizo que una mano apareciese a apagarlo. Poco después se podían ver unos pies descalzos entrar con disimulo en el cuarto de baño.
-¡Bella date prisa que ya llegas tarde!-La voz de una mujer madura se escuchó por el hueco de la escalera.
-Ya voy.-Dijo Bella mientras intentaba domesticar su pelo sin ningún resultado.
Más tarde Sonia y Pilar aparecían por la puerta, como no, hablando a voces.
-¡Venga, Bella, que siempre llegamos tarde!-Dijo Pilar mientras miraba a Bella frustradamente.
-Desayuna, vamos.-Dijo Sonia con ansia. Bella cogió un zumo de la despensa y corrió a la calle.
El primer día de clase la esperaba tras las puertas del instituto. Siempre tarde.
martes, 10 de febrero de 2009
Lazo Rojo 11
El timbre que daba el fin de las clases acababa de sonar cuando todo el mundo salió a la calle en busca del camino hacia sus casas. El camino de Sergio, daba la casualidad, que era el opuesto al de Bella. Pero, después de estar unos meses al lado suya y dedicarle la mayor parte de sus pensamientos a él, ya no era tan duro separarse.
Parecía que una nueva Bella se despertaba cada día. Sabía escuchar mejor a sus amigas, se desconectaba con menos frecuencia y sacaba buenas notas. Parecía que todo le iba sobre ruedas hasta que llegó el problema.
-Me voy a mudar.-Dijo Sergio mientras se miraba los cordones de los zapatos.-No sé cuando será, pero me voy a mudar pronto.
-¿Dónde te vas? ¿seguirás en el mismo instituto?
-Bastante lejos, por el centro. Mis padres han encontrado un trabajo por allí y lo más probable es que cambie de instituto.-Bella se quedó en blanco.
-¿Y más o menos cuando te vas a mudar?
-Aun no hay nada seguro.-Estaban esperando a que aparecieran Sonia y Pilar cuando esos ojos grises se clavaron en los azules de Bella.-De todas formas nada va a cambiar, ¿no?
-Nada.-Pudo susurrar Bella con la respiración entre cortada.
Sin que se dieran cuenta el tiempo siguió pasando velozmente. Creciendo y viviendo al día. Sonia seguía detrás de aquel chico que conoció de pequeña y Pilar, entre fiesta y fiesta, se despejaba cotorreando sobre todo.
Dijeran lo que dijeran sus vidas eran perfectas, dentro de lo que cabía.
Ya empezaron las vacaciones de verano. Días sin que Bella y Sergio se viera, días para descansar de la realidad e inventar historias que jamás existieron. Pronto volvería la realidad en un curso nuevo.
Parecía que una nueva Bella se despertaba cada día. Sabía escuchar mejor a sus amigas, se desconectaba con menos frecuencia y sacaba buenas notas. Parecía que todo le iba sobre ruedas hasta que llegó el problema.
-Me voy a mudar.-Dijo Sergio mientras se miraba los cordones de los zapatos.-No sé cuando será, pero me voy a mudar pronto.
-¿Dónde te vas? ¿seguirás en el mismo instituto?
-Bastante lejos, por el centro. Mis padres han encontrado un trabajo por allí y lo más probable es que cambie de instituto.-Bella se quedó en blanco.
-¿Y más o menos cuando te vas a mudar?
-Aun no hay nada seguro.-Estaban esperando a que aparecieran Sonia y Pilar cuando esos ojos grises se clavaron en los azules de Bella.-De todas formas nada va a cambiar, ¿no?
-Nada.-Pudo susurrar Bella con la respiración entre cortada.
Sin que se dieran cuenta el tiempo siguió pasando velozmente. Creciendo y viviendo al día. Sonia seguía detrás de aquel chico que conoció de pequeña y Pilar, entre fiesta y fiesta, se despejaba cotorreando sobre todo.
Dijeran lo que dijeran sus vidas eran perfectas, dentro de lo que cabía.
Ya empezaron las vacaciones de verano. Días sin que Bella y Sergio se viera, días para descansar de la realidad e inventar historias que jamás existieron. Pronto volvería la realidad en un curso nuevo.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Lazo Rojo 10
Se despertó con más energía de lo normal. Ya había pasado el primer trimestre y Sergio era como un buen amigo. No volvieron a quedar desde aquel día pero eso no le importaba a Bella. Siempre estaría feliz, pasase lo que pasase. Se cepilló sus blancos dientes y se vistió. Bajó las escaleras y marchó hacia el instituto. Siempre tarde. Sonia y Pilar la esperaban en la puerta.
Casi corriendo se propusieron cruzar la carretera cuando un chico vestido de negro, pero rizado y un poco despistado pasó delante de ellas. Era Sergio. Bella no pudo evitar que se notara su felicidad.
-¡Sergio!-Dijo agitando la mano.
-¡Eh!-Dijo él sonriendo. Parecía que tambien estaba feliz. Pilar le giñó el ojo a Sonia. Se juntaron con él.
-¿Qué tal?-Preguntó, con entusiasmo, Bella.
-La verdad es que tengo un poco de sueño. Estoy tan enganchado al counter que me paso horas jugando. Tengo un serio problema.-Dijo con una sonrisa.
-Tienes que enseñarme ese juego...-Bella sonrió coqueta.
-Oye, Serio, ¿Qué pasó con tu novia?-Una de las cualidades de Pilar era su cara dura. Todo, todo, absolutamente todo lo decía a la cara. Sergio la miró con raia y tristeza. Luego dijo un seco adiós y se fue más alante.
Casi corriendo se propusieron cruzar la carretera cuando un chico vestido de negro, pero rizado y un poco despistado pasó delante de ellas. Era Sergio. Bella no pudo evitar que se notara su felicidad.
-¡Sergio!-Dijo agitando la mano.
-¡Eh!-Dijo él sonriendo. Parecía que tambien estaba feliz. Pilar le giñó el ojo a Sonia. Se juntaron con él.
-¿Qué tal?-Preguntó, con entusiasmo, Bella.
-La verdad es que tengo un poco de sueño. Estoy tan enganchado al counter que me paso horas jugando. Tengo un serio problema.-Dijo con una sonrisa.
-Tienes que enseñarme ese juego...-Bella sonrió coqueta.
-Oye, Serio, ¿Qué pasó con tu novia?-Una de las cualidades de Pilar era su cara dura. Todo, todo, absolutamente todo lo decía a la cara. Sergio la miró con raia y tristeza. Luego dijo un seco adiós y se fue más alante.
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