Era una tarde de invierno. Cuando te asomabas por la ventana se podía ver en la calle a la gente abrigada con sus enormes chaquetones acompañados por bufandas y guantes. La lluvia volvía a caer en los cristales pero ya no era tan intensa como la de ayer, ni como la de antes de ayer.
Cada día se acercaba más y más la primavera. Poco a poco iba entrando en nuestras vidas pero, como todo lo que pasa a nuestro alrededor, apenas lo notábamos.
Estábamos sentados junto a la chimenea. Aun recuerdo su chaquetón gris, el que dejó en la entrada en una percha. Y su impecable vestimenta, traje de chaqueta, blusa y corbata. Me sorprendió verle así y una loca idea salió disparada: ‘’ y si no es él’’ Luego se auto-eliminó el propio pensamiento.
-Vaya, últimamente no para de llover.-El fuego hacía que su rostro pareciera más varonil y atractivo de lo habitual, cosa que volvió a provocar que saliera aquel loco pensamiento.
-Tranquilo, ya, dentro de unos días dejará de llover. Ya esta amainando.
Miramos los dos por ventanas separadas. Tan fría era nuestra relación que nos daba miedo, incluso, mirar por la misma ventana.
-¿De dónde vienes?-Pude preguntar al fin. Era una duda que hacía tiempo me rondaba por la cabeza pero me costó pronunciarla por miedo a la respuesta.
-De un entierro.-Dijo triste. Seguíamos mirando por ventanas separadas. No parecía que que fuera a parar de llover.
-Ah…¿Quién a muerto?-Me giré para ver su perfecto perfil. Una dejada barba cubría su rostro.
-Mi madre.-Dijo con una triste sonrisa. Me quedé muda. ¿Tan fría era nuestra relación? Acababa de morir mi suegra, la cual apenas conocía y me hubiera gustado conocer.
-Me hubiera gustado conocerla.-No me pude resistir, tuve que decirlo. Me miró. Sus ojos estaban cristalinos. El reflejo de la luz que entraba por la ventana se difuminaba en ellos.
-¿Sabes?-Pudo decir antes de que se le cortara la voz-A mi también me hubiera gustado conocerla.
Me quedé en blanco.
-Pero…¿no era tu madre?-La duda nubló tanto mi mente que, sin pensar, me fui acercando poco a poco a su ventana.
-Ya, mi madre biológica a muerto. Soy adoptado.-Dijo con tristeza. No pude evitar poner cara de sorpresa.
-¿Por qué nunca me cuentas nada?-Supliqué en un susurro.-¿Por qué todo es tan frío?
Me puso las manos en mis hombros. Las lágrimas taparon mis palabras. Sus manos estaban calientes. Derritiendo todo aquel hielo que cubría nuestros corazones.
Sin poderlo evitar me lancé al vacío. Nos fundimos por completo en un abrazo.
-No seas tonta.-Dijo con una cansada felicidad.-¿No ves que te quiero?
-Yo…-apenas podía hablar-…pero a veces me pregunto…¿por qué no sé nada de ti?
-Porque me queda una vida entera para contarte cosas mías.
-Mentira.-Dije al fin.-Mentira.-Era apenas un susurro pero estaba cargado de sentimientos.-No me quieres contar nada de ti porque tienes miedo de que no te quiera.
No dijo nada.
-De que no te quiera tal y como eres…y…¿sabes lo qué es lo peor? Que te quiero tal y como eres.-Le abracé más fuerte.-Y me da pena ver que tienes miedo de lo que a mí más me gusta.
Nos iluminaba la misma ventana y nuestras siluetas parecía una sola. Sonrió, feliz.
Al parecer, había dejado de llover.
miércoles, 29 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
LAZO ROJO 20
Abrió los ojos lentamente. Al principio lo único que veía eran manchas borrosas que no paraban de moverse. Perfecto, estaba mareada. Intentó sin resultado levantarse de la cama. ¿Cama?. Su cabeza volvió a dar mil vueltas.
-¿Dónde estoy?-Pudo preguntar al fin.
-Estas en el hospital. Al desmayarte te distes un golpe en la cabeza. El muchacho que te acompañaba llamó a una ambulancia. Te hemos hecho unas prueba para ver si te habías hecho daño.
-Estoy un poco mareada...-Seguía viendo borroso.-¿Y mis padres?
-Tranquila, los hemos llamado. El mareo se te pasará en seguida, es por la anestesia que te hemos puesto para las pruebas.
La enfermera cerró la puerta y se fue sin decir nada. Pronto se quedó Bella sola, intentando recordar todo lo ocurrido antes.
La enfermera siguió caminando por el pasillo. Se encontró con el doctor que me había atendido. Este estaba hablando con mis padres.
-Al parecer ha tenido una leve pérdida de memoria.-La cara de la madre de Bella palideció un tanto.-Tranquilos, no es nada grave.
En una habitación del hospital Bella sonreía, tonta de no saber lo que había pasado en verdad.
-¿Dónde estoy?-Pudo preguntar al fin.
-Estas en el hospital. Al desmayarte te distes un golpe en la cabeza. El muchacho que te acompañaba llamó a una ambulancia. Te hemos hecho unas prueba para ver si te habías hecho daño.
-Estoy un poco mareada...-Seguía viendo borroso.-¿Y mis padres?
-Tranquila, los hemos llamado. El mareo se te pasará en seguida, es por la anestesia que te hemos puesto para las pruebas.
La enfermera cerró la puerta y se fue sin decir nada. Pronto se quedó Bella sola, intentando recordar todo lo ocurrido antes.
La enfermera siguió caminando por el pasillo. Se encontró con el doctor que me había atendido. Este estaba hablando con mis padres.
-Al parecer ha tenido una leve pérdida de memoria.-La cara de la madre de Bella palideció un tanto.-Tranquilos, no es nada grave.
En una habitación del hospital Bella sonreía, tonta de no saber lo que había pasado en verdad.
viernes, 3 de abril de 2009
LAZO ROJO 19
(nos vamos aproximando al 20)
Bella podía sentir su aliento tan cerca de ella... Su vista se nubló y le empezaron a temblar las piernas. ''¿Qué esta pasando?'' se preguntaba una y otra vez mientras él se acercaba más y más a ella.
-Disfrutemos.-Le susurró al fin al oído. Era tan bajo el tono de su voz que Bella apenas escuchó nada. Solo escuchaba el tamboreo de su corazón a punto de salirse de su pecho.
Sintió como su cuerpo se quedaba inmóvil rodeado por los brazos de Sergio. Al principio Bella se quedó parada, estudiando la situación sin poder creer lo que estaba pasando. Pero Sergio se quedó pegado a ella, abranzándola como si fuera a desaparecer de un momento a otro, dándole todo el tiempo para reaccionar.
Temblorosa como un flan, Bella abrazó a Sergio. Notó en sus oídos el tamboreo de su corazón, pero este no estaba tan alocado como el suyo.
Respiró entrecortada mente intentando articular alguna palabra...
-Bella-Sergio se adelantó.-no me había dado cuenta de nada.
El rostro de Bella palideció un tanto.
-¿De...de qué te has dado cuenta, Sergio?-Se separó de él. Este sonrió satisfecho.
-De que me quieres.-Dijo sin perder la sonrisa. Entonces Bella, como si de una carga de mil tolenadas se tratase, cayó al suelo.
Bella podía sentir su aliento tan cerca de ella... Su vista se nubló y le empezaron a temblar las piernas. ''¿Qué esta pasando?'' se preguntaba una y otra vez mientras él se acercaba más y más a ella.
-Disfrutemos.-Le susurró al fin al oído. Era tan bajo el tono de su voz que Bella apenas escuchó nada. Solo escuchaba el tamboreo de su corazón a punto de salirse de su pecho.
Sintió como su cuerpo se quedaba inmóvil rodeado por los brazos de Sergio. Al principio Bella se quedó parada, estudiando la situación sin poder creer lo que estaba pasando. Pero Sergio se quedó pegado a ella, abranzándola como si fuera a desaparecer de un momento a otro, dándole todo el tiempo para reaccionar.
Temblorosa como un flan, Bella abrazó a Sergio. Notó en sus oídos el tamboreo de su corazón, pero este no estaba tan alocado como el suyo.
Respiró entrecortada mente intentando articular alguna palabra...
-Bella-Sergio se adelantó.-no me había dado cuenta de nada.
El rostro de Bella palideció un tanto.
-¿De...de qué te has dado cuenta, Sergio?-Se separó de él. Este sonrió satisfecho.
-De que me quieres.-Dijo sin perder la sonrisa. Entonces Bella, como si de una carga de mil tolenadas se tratase, cayó al suelo.
miércoles, 1 de abril de 2009
LAZO ROJO 18
Una extraña neblina cubría toda la mañana. No había apenas gente en la calle, solo estaban ellos dos.
-¿Ya no vas con tus amigas?-Preguntó Sergio.
-Pues...la verdad es que ahora les llevan sus padres en coche, como es invierno y viven lejos...
-Ya, para que no se resfríen, ¿no?
-Pues sí.
Hubo un largo y tendido silencio llenado por inquietas miradas sin saber qué decir. Bella fue buscando por su mente algo de qué hablar. Dibujos, comics, televisión, ordenadores...todos aquellos temas que tenían en común.
-¿Qué tal tu vida?-Aun Bella no se podía creer la pregunta tan absurda que le había hecho. Valla desperdicio de saliva...
-La verdad es que estoy un poco regular...-Dijo Sergio esquivando las miradas de Bella.-Dentro de poco me voy y no quiero alejarme de mis amigos...ni de mis amigas.-Se sonrojó un tanto. El corazón de Bella se iba a salir de su pecho. Solo podía escuchar el tamboreo de sus latidos. PUM PUM, PUM PUM. Ya lo había pasado antes pero, aun así, le seguía resultando extraño.
-Tranquilo-Pudo articular Bella.-aun queda tiempo para disfrutar.-Y le guiñó el ojo.
Entonces Sergio se giró hasta ver enfrentados sus rostros.
-Pues disfrutemos...-Bella se quedó muda.
-¿Ya no vas con tus amigas?-Preguntó Sergio.
-Pues...la verdad es que ahora les llevan sus padres en coche, como es invierno y viven lejos...
-Ya, para que no se resfríen, ¿no?
-Pues sí.
Hubo un largo y tendido silencio llenado por inquietas miradas sin saber qué decir. Bella fue buscando por su mente algo de qué hablar. Dibujos, comics, televisión, ordenadores...todos aquellos temas que tenían en común.
-¿Qué tal tu vida?-Aun Bella no se podía creer la pregunta tan absurda que le había hecho. Valla desperdicio de saliva...
-La verdad es que estoy un poco regular...-Dijo Sergio esquivando las miradas de Bella.-Dentro de poco me voy y no quiero alejarme de mis amigos...ni de mis amigas.-Se sonrojó un tanto. El corazón de Bella se iba a salir de su pecho. Solo podía escuchar el tamboreo de sus latidos. PUM PUM, PUM PUM. Ya lo había pasado antes pero, aun así, le seguía resultando extraño.
-Tranquilo-Pudo articular Bella.-aun queda tiempo para disfrutar.-Y le guiñó el ojo.
Entonces Sergio se giró hasta ver enfrentados sus rostros.
-Pues disfrutemos...-Bella se quedó muda.
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