miércoles, 29 de abril de 2009

Dia gris

Era una tarde de invierno. Cuando te asomabas por la ventana se podía ver en la calle a la gente abrigada con sus enormes chaquetones acompañados por bufandas y guantes. La lluvia volvía a caer en los cristales pero ya no era tan intensa como la de ayer, ni como la de antes de ayer.
Cada día se acercaba más y más la primavera. Poco a poco iba entrando en nuestras vidas pero, como todo lo que pasa a nuestro alrededor, apenas lo notábamos.
Estábamos sentados junto a la chimenea. Aun recuerdo su chaquetón gris, el que dejó en la entrada en una percha. Y su impecable vestimenta, traje de chaqueta, blusa y corbata. Me sorprendió verle así y una loca idea salió disparada: ‘’ y si no es él’’ Luego se auto-eliminó el propio pensamiento.
-Vaya, últimamente no para de llover.-El fuego hacía que su rostro pareciera más varonil y atractivo de lo habitual, cosa que volvió a provocar que saliera aquel loco pensamiento.
-Tranquilo, ya, dentro de unos días dejará de llover. Ya esta amainando.
Miramos los dos por ventanas separadas. Tan fría era nuestra relación que nos daba miedo, incluso, mirar por la misma ventana.
-¿De dónde vienes?-Pude preguntar al fin. Era una duda que hacía tiempo me rondaba por la cabeza pero me costó pronunciarla por miedo a la respuesta.
-De un entierro.-Dijo triste. Seguíamos mirando por ventanas separadas. No parecía que que fuera a parar de llover.
-Ah…¿Quién a muerto?-Me giré para ver su perfecto perfil. Una dejada barba cubría su rostro.
-Mi madre.-Dijo con una triste sonrisa. Me quedé muda. ¿Tan fría era nuestra relación? Acababa de morir mi suegra, la cual apenas conocía y me hubiera gustado conocer.
-Me hubiera gustado conocerla.-No me pude resistir, tuve que decirlo. Me miró. Sus ojos estaban cristalinos. El reflejo de la luz que entraba por la ventana se difuminaba en ellos.
-¿Sabes?-Pudo decir antes de que se le cortara la voz-A mi también me hubiera gustado conocerla.
Me quedé en blanco.
-Pero…¿no era tu madre?-La duda nubló tanto mi mente que, sin pensar, me fui acercando poco a poco a su ventana.
-Ya, mi madre biológica a muerto. Soy adoptado.-Dijo con tristeza. No pude evitar poner cara de sorpresa.
-¿Por qué nunca me cuentas nada?-Supliqué en un susurro.-¿Por qué todo es tan frío?
Me puso las manos en mis hombros. Las lágrimas taparon mis palabras. Sus manos estaban calientes. Derritiendo todo aquel hielo que cubría nuestros corazones.
Sin poderlo evitar me lancé al vacío. Nos fundimos por completo en un abrazo.
-No seas tonta.-Dijo con una cansada felicidad.-¿No ves que te quiero?
-Yo…-apenas podía hablar-…pero a veces me pregunto…¿por qué no sé nada de ti?
-Porque me queda una vida entera para contarte cosas mías.
-Mentira.-Dije al fin.-Mentira.-Era apenas un susurro pero estaba cargado de sentimientos.-No me quieres contar nada de ti porque tienes miedo de que no te quiera.
No dijo nada.
-De que no te quiera tal y como eres…y…¿sabes lo qué es lo peor? Que te quiero tal y como eres.-Le abracé más fuerte.-Y me da pena ver que tienes miedo de lo que a mí más me gusta.
Nos iluminaba la misma ventana y nuestras siluetas parecía una sola. Sonrió, feliz.
Al parecer, había dejado de llover.

2 comentarios:

Niobide dijo...

La he escrito para descanso de Lazo Rojo, dentro de muy poco terminará ^^ que ilusion estoy deseando acabarlo para empezar a escribir mis historias paranoiantes xD

MUCHOS BESOS ^^

LaLa dijo...

k way.... aunke no te explike la historia desde el principio la sientes tanto... ^.^
sigue escribiendoooo!!! se te da tela de bien. A ver cuando me pongo yo a escribir xp pereza... weno te dejo pa k sigas escribiendo
Xao
Besitos
>^.^<