viernes, 22 de octubre de 2010

Francés

Misteriosamente, ahora, me gusta francés. Me gusta dar clases de francés, decir cosas en francés e incluso pensar en francés. Veo cualquier cosa y me recuerda a francés. Cualquier imagen (desde la más pura y perfecta hasta la más desagradable y grotesca) esta impresa con tinta de francés. Todo esta relacionado con esa lengua que tanto quebraderos de cabeza nos ha dado (al menos a mí) y que todo el mundo, al menos una vez, en algún examen, le han suspendido. Porque suspender no suspendemos, a nosotros nos suspendes pero si aprobamos somos nosotros quienes lo hacemos. Y sí, estoy escribiendo esto en una clase de francés. Pensaba que mi siguiente texto sería más profundo, que hablaría sobre cosas que no existen y sentimientos que no decimos pero no, simplemente habla sobre una clase normal de francés. Y es que, como ya dije anteriormente cada vez me gusta más. Y no es porque sepa mucho de francés o porque me apasione el idioma, es, sencillamente, porque me rodea, me envuelve con cada palabra y me maravilla con cada pronunciación imposible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pues a mi si que me gusta el frances :) que conste que he visitado tu blog XD

Niobide dijo...

Por lo cual acabas de afirmar que aun te funciona el blog y que los virus del internet no se lo han comido wajajaja anda, loca, a ver si le das más a la literatura!! xD