lunes, 13 de octubre de 2008

Fuego

``El caos reinaba en Hidún. La gran guerra estaba cerca y los seis aun no habían aparecido. Hasta en el último rincón de Hidún había caos y destrucción. Entonces apareció él. Tal vez no era muy alto, ni muy guapo, pero tenía tanto poder como los cientos de hombres que se aproximaban hacía el lugar donde estaba. Sus ojos eran verdes como la hierba, no era alto y tan solo tenía 14 años. Llevaba en la espalda una vaina de piel de serpiente. Miró hacia el horizonte y los vio. Estaba solo en mitad del desierto y no tenía ningún miedo a morir. Se sentía tan fuerte como el sol o la luna, como el viento o el fuego…
Una flecha cayó justo al lado suya. Sonrió. Desenfundó su espada. Entre todos los gritos, las revueltas y la sangre, hubo un segundo de silencio. Todos miraron con cautela hacía donde estaba él. En los ojos verdes de aquel chico se podían reflejar su espada…tan ardiente como su espíritu. El filo era puro fuego y su mango se trataba de oro y plata que se fusionaban para formar la figura de un dragón dormido en una cueva. Los ojos del dragón eran verdes…esmeraldas verdes que concentraban el poder de la tierra.
Los soldados se pararon como esperando alguna señal. Era uno contra cientos y aun así tenía posibilidades de ganar. Sonrió de nuevo y corrió con todas sus fuerzas hacia ellos. Tenía la espada dispuesta para beber sangre. Estaban en el desierto. Corría a la velocidad del viento. Los soldados se ponían en posición. Sus pies causaban una nube de polvo al correr. Entonces se oyó un gritó y todo se volvió rojo…como el fuego.
Cuando los soldados pudieron abrir los ojos se encontraron ante ellos a una criatura sorprendente…No había palabras para describirla. Con la boca abierta soltaron sus armas, y con una sonrisa se despidieron por siempre de la vida. Sus alas eran membranosas, su piel rojiza, tenía dos largos cuernos y su cabeza estaba cubierta por una abundante capa de pelo. Era un dragón rojo. Dejó las cenizas de lo que antes había sido un numeroso ejército y se perdió lejos de allí, para buscar más sangre con la que saciar a su espada. Sus ojos eran verdes como esmeraldas…``

2 comentarios:

Niobide dijo...

este es un caho de una novela k escribo,weno la verdad esk la tango un poco aparcada pero kiero seguirla y terminarla, tal vez ponga algun otro trozo ^^

Muchos besotes
Gema!

Niobide dijo...

*cacho