martes, 14 de octubre de 2008

Sangre Fría

Estaba allí. Lo sabía desde el primer momento pero no quería creerlo. No quería creer lo que estaban viendo mis ojos. Tan guapo como siempre, tan radiante. Era imposible dejar de mirar sus ojos color verde esmeralda. Era imposible decirle que no a cualquier petición.
Y sin embargo...no le quería. Una parte de mí estaba en constante revelación cuando me acercaba a él. Odiaba su forma de hablar, su permanente sonrisa y que siempre aparentara estar feliz cuando, en realidad, todo estaba en su contra.
La verdad, ya no sabía si le quería o le odiaba con todo mi ser. Era tan dificil ser neutra con él.... Con su mirada, su sonrisa permanente y su soltura al hablar. Por una parte me encantaba que estuviera allí. En cambio, por otra, me asustaba la sola idea de mirarle para decirle lo que le tenía que decir.
Pero había venido a la cita y tenía que ir con él.
-Ah! Hola, Brenda.-Sonreí forzadamente. No podía controlar las ganas que tenía de retorcerle su pescuezo. Después de lo que había pasado. De las miles de averturas que habíamos pasado...juntos. Que se comportara asi me ponía enferma.
-Hola.-pero tenía que seguir adelante. La venganza, acababa de empezar.
-¿Qué era eso tan importante que me tenías que decir?-me senté a su lado y repiré el poco aire puro que no estaba impregnado se su repugnante perfume.
-Veras...yo quiero decirte que quiero que me perdones.-Le había hecho demasiadas perradas para que lo hiciera y para que mi plan siguiera en pie.
-Yo tambien quería pedirte perdón.-¿cómo? imposible. Una sonrisa de dientes blancos y perfectos salió a la luz. Me quedé estasiada por su sonrisa. El tiempo se había detenido en aquellos dientes.
-Em...¿Brenda?-Volví a la realidad.
-¿Podemos quedar como amigos? Si quieres...-Puse mi carita de pena. Ninguna pesona se podía negar a aquello. Mi plan iba sobre ruedas. Sonreí para mis adrentos.
-¡Claro! Me encantaría quedar a las 8:20 en mi casa, podríamos ver una peli o algo asi.
-No...¿qué tal si quedamos en el bosque detrás del instituto? Me encanta ese sitio.
-Vale, lo que tu digas.-Sonreí traviesamente. No pude ocultar mi inmensa felicidad.
Luego me fui.


La sirena acababa de tocar anunciano el final de las clases. Cojí mis cosas. Pensé que este día sería el último de mi vida. Respiré hondo hantes de despedirme de mis amigos, para siempre. Luego me marché, sin prisa, hacía mi coche.

Antes de que pudiera decir nada a mis padres me fui al bosque. No me atrevía a despedirme de ellos. No, de ellos no. Estube preparandome para lo que iba a ser la última vez. Cojí de mi bolso unas cuantas cosas. Cuando levante la vista le encontré allí, tan fiel como siempre. Su sonrisa incansable, su rostro perfecto...Daban nausias de amor al verle. No pude reprimir una última sonrisa de respuesta.
-Bueno...ya estamos aquí.-Dijo para cortar el silencio. Había tanta tensión en el hambiente que casi se podía palpar. Él lo sabía y sonreí satisfecha de que hubiera venido.-ya se lo que vas a hacer. Hantes de que lo hagas quiero decirte algo.-Saqué el puñal de mi bolso y puse la punta en mi dedo índice.
-Dime lo que me tengas que decir. El tiempo es poco.
-He venido porque...
-¡Date prisa el sol se esta poniendo ya!-Un último rayo de sol iluminó su rostro por última vez.
Me acerqué a él. No era yo la que lo hacía. Mis colmillos se habían alargado considerablemente. Mi vestido azul marino se había transformado en negro y mis ojos...mis ojos habían himnotizado a cualquiera que se pusiera delante para contemplarlos. Sí, esa era yo. Pero sería la última vez que me transformaba.
-Brenda...-No tenían miedo sus palabras. Le entregé el puñal.-...No puedo, Brenda.
-Matame.-Dije con voz ronca. Cada vez mi conciencia se iba quedando más y más dormida.-Matame.
-No...
-Matame antes de que sea tarde.-Lloré. Eso fue lo último que hizo mi consciencia hates de caer rendida en la profunda penumbra que ahora abarcaba mi ser. Ya era tarde y Victor se me había quedado mirando con su estúpida sonrisa que ahora parecía cansada. Estaba dispuesta a lamerle su cuello cuando cojió el puñal con sus manos y se lo clavó en el corazón. Le miré perpleja.
Sus últimas palabras...
-Te quiero. Aunque...aunque te haya hecho daño...te quiero más que a mi propia vida...porque no quiero hacerte más daño...así ya no tendras miedo a la muete...porque sabras que yo te estaré...-Se le cortó la voz y blotó sagre de su boca. Una lágrima calló en el puñal. Mi conciencia se había apoderado de mi ser en el momento de confusión pero la sangre volvió a despertar a la bestia.
-...siempre...te estaré esperando...Brenda...-Una última mirada a mi rostro desamparado y rodeado de lágrimas. Una última sonrisa y todo se volvió negro...
-Lo sé...sé que ya no tengo miedo a la muerte. Dejé su mano tendida en la espesa maleza. Entonces acerqué mi muñeca a la boca y llamé a la bestia...ella acudió encantada y entonces...
La sangre brotaba de mi muñeca y de mi boca. Poco a poco iba muriendo...¿las últimas palabras?...siempre juntos...

2 comentarios:

Nekuro-Chan dijo...

e leido un poko el texto y esta ven pero mui largo lo ketienes ke aser es aserlo mas pekeño o en partes dia por dia si no la gente se cansa
pasate por mi blogs http://todoeldiaenganchadosalordenador.blogspot.com/
leere tu blog y comentare pero adlo mas korto

LaLa dijo...

k bonitooooo!! killa me han entrado ganas de llorar jooooooo... por k se tienen k morir? =_( esta mu bien y ke sepas k a mi me gusta mucho... aunk tngas algunal faltillas de nada... jajaja weno te dejo k voi a leer otro....