Me tapé con una bata y corrí hasta llegar a la puerta. Allí, una chica rubia llena de tantas lágrimas como yo tenía, con un rímel corrido y una ropa descosida, temblaba de miedo y rabia contenida.
-¿Qué pasa Verónica?-Dije con la voz ronca. Un atardecer habría paso a una larga noche.
-Me persigue.-Dijo susurrando. Susurros de locura.-Está por todas partes.
-¿El qué?
-¡¿El qué?!¡Pues qué va a ser!-Se giró con miedo mientras me agarraba por los hombros y me zarandeaba.- ¡él, idiota, el estúpido gnomo!
Corrió como alma que se lleva el diablo, entre risas y sollozos, como una loca sacada de un manicomio, al interior de mi casa. Allí afuera no había más que un jardín descuidado y una verja a punto de caerse.
Entonces una loca idea se le pasó por la mente. Si yo mataba al gnomo… ¿por qué Eleazar se tendría que convertir en piedra?
-Verónica, dime exactamente dónde esta.-La mirada verde de Verónica estaba perdida en algún punto de su ser. Con una alocada sonrisa me miró divertida.
-Él ya está aquí.-Puso los ojos en blanco y calló al suelo, dándose un fuerte golpe en la cabeza con la columna de la entrada. Esto produjo sangre.
Sangre. Una risita sonó por la estancia.
La oscuridad, en ese momento, podía jugar malas pasadas. Hay veces que hay que concentrarse en la realidad.
Me abroché mejor mi bata. Fui con furia hacia la chimenea y cogí el atizador.
-¿Dónde estás?-Otra risilla hizo eco en la penumbra. Encendí con la decisión de la última batalla, todas las luces de la casa, pero el circuito eléctrico no respondió a mis súplicas.
Maldecía en voz baja cuando una sombra pasó por mi espalda. No veía casi nada, pero pude sentirla. Mi corazón destrozado se estremeció.
-Siento haberte metido en esto.-Dijo en susurros la sombra.
Cogí con fuerza el atizador y cerrando los ojos le di un fuerte porrazo a esa molesta sombra que yo ya bien conocía. Esta calló como mantas sin vida a mis pies
-Lo siento.-Susurré a su oído.-pero sé que no me dejarías hacerlo.
Subí con rabia las escaleras. Miré para ambos lados pero no vi absolutamente nada.
-¿No tienes miedo?-Un eco maligno llegó a mis oídos envenenándolos.- ¿No sientes…miedo?
-No.-Mentí, con una seguridad que desconocía.
-Deberías de tenerlo.
-¿Por qué? Eres solamente…una estúpida figurita de cerámica.-Intenté enfadarle para que saliera de su escondite. En respuesta, otra escalofriante risita envolvió la fantasmal estancia. Subí las escaleras, con toda la prisa que pude.
-Frio, frio…-Dijo la espeluznante voz seguida por otra risita.- ¿Y si él es el malo? ¿Y si él tenía planeado todo?
-¿Qué? ¿Quién?-Dije, con el rostro empapado de un sudor frío provocado por la inmensa tensión que se palpaba en el ambiente.
-Eleazar-Susurró la horrible voz. Por unos instantes tuve la sensación de que lo tenía detrás. Me giré y con toda la fuerza di un duro golpe al vacío.
Otra risa.
-No sé a qué te refieres.
-Yo lo sé todo…yo lo conozco antes que tu…
-Sabes demasiado para no tener vida.
Otra más.
Seguí dando golpes al vacio, con la confusión de mis sentidos.
-Y tu muy poco para tenerla. Eleazar no te quiere, yo lo sé. Por eso te dejó, porque no te quiere, en realidad él…nunca te ha querido, solamente eras un capricho. No os conocéis de nada, solamente horas perdidas en la inmensidad del tiempo. No eres nada para él. Solamente un juego. Él ya te lo ha intentado decir. Igual que aquel chico…nada hay para ti en este juego. Ninguno es para ti. Eleazar te ha mentido una vez… ¿no podría hacerlo otra?
Sentí una fuerte presión en el pecho. Mi respiración se cortó poro unos instantes mientras mi memoria recordaba con claridad las últimas palabras de Eleazar. ‘’Olvídame’’
-Él nunca te ha querido. Es un gran embelesador. Solamente te quería para un rato. Estaba aburrido y él sabía que yo te lo diría todo. Por eso quiere romperme. Pero yo soy muy bueno, y no sería capaz de hacer nada malo. La leyenda que te ha contado, es también mentira. Todo lo que ha hablado contigo desde que os conocisteis es falso.
Caí de rodillas al suelo. No sentía nada que no fuera dolor. Tapé mis oídos con mis manos, intentando no escuchar nada.
-¡Basta!-Grité desesperada, con una voz desgarradora que rasgaba el silencio de la noche.
Unos pájaros asustados levantaron el vuelo hacia un sitio más apacible.
-Por favor…para ya…no…no te creo…
-¿Si no me crees…por qué estás llorando? ¿Es que no quieres saber la verdad? Eleazar te ha engañado, él mismo te lo ha dicho. Él solamente te ha utilizado. Así tú haces su trabajo sucio, él sabe…perfectamente…que si hacía como el que te quería, y te contaba falsas leyendas tú…harías lo que fuera por él.
Lloré más intensamente, con las manos agarrotadas en mi cabeza en un intento desesperado de dejar de oír esa horrible voz que se colaba en mis pensamientos. Él dolor se hacía más intenso con cada palabra.
Grité.
Otra risa lejana se escucho.
Pasos.
La risa se convirtió en una carcajada repugnante.
-él…me ha mentido…una vez, ¿por qué no lo haría dos?-Dije, con susurros de locura. Me hice un ovillo en ese oscuro pasillo.
-Exacto. Él…te ha engañado para que tú seas la que te juegues la vida. Ahora… ¿por qué no vengarse de él? Te ha engañado, te ha expuesto al peligro. Él es el único malvado.
Entonces, como bombillas en un pasillo lleno de tinieblas, se fueron iluminando palabras en mi mente.
‘’Maestros del hipnotismo’’, ‘’creadores de la traición’’, ‘’debilidad’’.
Mi debilidad sin duda alguna era él. Me armé otra vez con la esperanza y el valor que me hacían falta. Me levanté, quitándome esa losa de la duda que me aplastaba. Miré con furia hacia la nada.
-Yo…tal vez esté cometiendo una estupidez, pero tengo agallas. Tal vez…todo esto no lo haga por Eleazar, si no que lo haga por mí. Me da igual si muero en el intento de matarte, porque, si lo consigo, ganaré más de lo que tú puedes perder. Ahora comprendo, que todos los gnomos sois igual de cobardes. Si tan listos sois… ¿a qué tenéis miedo?
-Te creía más estúpida. Eleazar ha elegido muy bien a su utensilio. No tienes miedo de morir…
De repente todas las luces de la casa se encendieron, produciéndome una ceguera repentina. Parpadeé varias veces hasta conseguir ver algo.
Entonces, en el iluminado pasillo lleno de vacío, una figura de medio metro de cerámica me sonreía pícaramente.
Sus ojos parecían tener vida y brillaban de forma siniestra. No pude apartar mis azules ojos de los suyos, negros y oscuros. Ninguno de los dos nos atrevimos a movernos. Yo me sentía atrapada, incapaz de dar un paso, como un mosquito pegado en la tela de una araña y él, era la araña, la cual, cada segundo que pasaba se acercaba más y más a su presa.
No podía apartar la mirada, no podía hablar aunque intenté mover los labios. Cómo hipnotizada por el brillo de una bonita piedra preciosa, perseguí el sueño de alcanzarla. Y, como un insecto iluminado por la luz de una farola, me adentré a ser la primera en moverse e ir directa hacia un feliz hombrecillo, el cual ahora, más que feliz, parecía dar miedo.
-Muy bien, Negara.-Dijo con una voz que me pareció mágica música.-Ahora, yo soy quien te usa.
La figura no movió los labios a pronunciar esas dulces palabras. Esas palabras que envenenaron mi mente hasta convertirlas en suyas propias.
Asentí estúpidamente, sin conciencia alguna de lo que mi cuerpo estaba haciendo. Solamente quedaba en mi ser una pequeña parte racional que gritaba con fuerza para poder despertar a las demás.
-Bien…ahora tú eres la única que puede matarle. Ve, lentamente.
Un millón de imágenes de cómo poder matarle aparecieron en mi retina, quedándose grabadas como órdenes de fuego.
Sin saber muy bien lo que hacia bajé las escaleras, con la mirada perdida y pasos seguros. Escalón por escalón, me acercaba cada vez más a dónde un Eleazar se recomponía de un fuerte golpe.
Este me miró, como si hubiera visto a un fantasma.
-¡Negara!-Gritó con una mezcla de asombro y preocupación.
Yo no respondí a mi nombre. Ni si quiera sabía si era ese. Me moví como una sonámbula por la iluminada cocina. Busqué algo entre los cajones.
-¿Y el gnomo? ¿Dónde esta? Negara, por Dios, respóndeme.-Suplicaba mientras me observaba a una distancia prudencial.- ¿Lo has mirado a los ojos? No me diga eso, ¿por qué me has golpeado? Negara, responde, es importante.
Pero esa tal Negara a la que tanto suplicaba había desaparecido en mí. Por fin encontré aquello que estaba buscando.
Con la tenue luz de la bombilla de la cocina antes de apagarse, se iluminó de manera siniestra el cuchillo que una inquebrantable mano tenía.
-Suelta eso, Negara, despacio. Puedes hacerte daño.
Sonreí locamente, movida por el deseo de la muerte. ¿Qué me quedaba ya? ¿Qué podía atarme? Por fin había descubierto aquella sombra sin rostro viendo así mi destino cruel e incierto.
Y estaba esa necesidad, esa sed de sangre, ese desesperado intento de encontrar venganza. Esa voz en mi cabeza que no paraba de hablarme, ordenándome que le matara. No podía controlar lo que hacía pero, para sorpresa mía, tampoco quería controlarlo.
-Me has engañado, Eleazar…yo…creía en ti.
-El único que te ha engañado es él. Negara, escúchame, yo…yo te quiero, ya te lo he dicho.
Mi rostro no cambió su escalofriante semblante mientras me aproximaba hacia él con el cuchillo brillando, como si fuera un perro hambriento con sed de sangre que pronto se vería saciada.
Paso a paso me iba acercando a un Ele que no retrocedía.
-Él te ha hipnotizado, ahora no eres consciente de lo que haces, pero…pero yo…confío en ti.-Noté sus pétreas manos en mis hombros. Me paré unos segundos antes de continuar mi tarea.-Yo…puedo sentirte.
Miles de recuerdos recientes se agolparon como un torbellino de ideas locas en mi cabeza. Todo estaba confuso, caótico. No sabía quien era. No sabía qué era. No sabía qué estaba haciendo.
Cerré los ojos con fuerza, impidiendo que salieran unas estúpidas lágrimas de confusión. Mi cuerpo empezó a temblar, y esa mano firme abrió la cárcel de su presa, dejando libre al cuchillo, que calló provocando un mágico sonido.
-P…p…puedo sentirte.-Con un susurro no volví a abrir los ojos.
Me sentía seca por dentro. Como si tuviera un desierto deseando que una intensa lluvia lo convirtiera en un hermoso bosque.
‘’Ellos no nos ven pero siempre pueden sentirnos’’
Taponé con la inconsciencia todos mis sentidos. Los cinco. Y me dejé llevar por mi instinto.
-Negara.-Escuché en la lejanía.- ¿Estás bien? Dime dónde…
Se paró. Ya no escuché nada.
Sentía que estaban zarandeándome pero yo, me encontraba inconsciente.
Corrí. No sabía a dónde pero me guiaba algo. Algo que no comprendía, algo que aun no comprendo bien. Parecía estar volando.
Sentí que subía escaleras. Rápido. Sin prisa pero sin pausa.
Noté que cogía algo del suelo.
Fuerte, frío, duro, pesado.
Sentí que corría, otra vez, como si estuviera en un pasillo de nubes.
Escuché en la lejanía gritos. Gritos llenos de agonía. Risas. Burlas. Otra vez gritos.
Pero yo…seguía, como a cámara lenta, corriendo.
Sin llegar a ninguna parte pero sintiendo la meta cerca.
Entonces, con el utensilio que tenía entre las manos apunté con fuerza y di a algo.
Un ruido, como una vajilla entera al romperse inundó la oscura casa, los oídos de los que estaban en ella, y las calles vacías que ahora, por la noche, se llenaban de espectros humanos que se creían personas.
-NEGARA.
-NEGARA.
-NEGARA.
Abrí los ojos. Como si hubiese corrido una maratón. A mis pies miles de trozos de cerámica se agolpaban como la nieve se agolpa a la orilla de los árboles. Estaba cansada. Solté mi pesada arma, la cual ahora sabía que se trataba del atizador.
Esta, al caer, produjo una bonita sinfonía que se grabó en mis oídos los cuales ahora captaban extrañas palabras que, mi cerebro, a punto de apagarse, no las comprendió.
Con una sonrisa estúpida y un intenso cansancio, caí desplomada al frio suelo de mármol, al igual que mi improvisada arma, dándome con ella un fuerte golpe en la cabeza.
Un grito desgarrador, como ningún sonido en el mundo, se ahogó en la oscuridad de la noche. Toda la ciudad, se despertó en mitad de la noche, reteniendo aun en sus recuerdos sensitivos, aquel grito desesperado, lleno de un dolor intenso, casi inhumano.
3 comentarios:
*O* el enano murioooooooo!!! Ele y Negara estaran juntos!!! (imaginaciones de mi mente libre xDD) en verdad, no estoy segura de k eso k creo sea verdad, pero me gustaria (entiendes lo k e dicho? :S)k fuerte... QUE FUERTE!!! fua, fua, fua :D tia, vaya historia mas... esk no tengo palabras, es IN-CRE-Í-BLE. o dios mio, quiero leer mas *O* en serio, te esta kedando tela de bien, me gusta un monton, asi que, sigue escribiendo asi que yo te leeré =)
tQuieroO!!
besotes asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin de grandes :)
Neli
Graciasssssss!! OH laura que sería yo sin tus comentarios y tus apoyos morales T___T No te puedo desvelar el final. Bueno, la verdad es que el final es este ahora solamente queda el epílogo :) No tienes ni idea de cuanto me gusta que te encanta xDD Ojalá todas las personas del mundo fueran tan especiales como tu.
Te quierooO! :D
oooooooooo *o* tengo ganas de saber k pasa al final ¬¬ nos lo dejas en un punto muy algido Niio, espero k escribas la continuacion la espero con ganas ^^
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