Vivo con un monstruo que me derrumba, me maltrata, me destroza. Vivo con un monstruo que me anima, que me cuida, que me recompone. El monstruo me odia con toda su alma. El monstruo me ama con todo su corazón.
Vivo con un monstruo que un día es feliz y al día siguiente esta triste. Que siempre tiene razón, que es fuerte y temible.
Vivo con un monstruo al que constantemente le tengo miedo. El monstruo no quiero que viva con él un día y al siguiente, desee mi compañía.
Estudio, todo lo que puedo, pero el pensar en el monstruo me desconcentro. No saco muy buenas notas, el monstruo se enfada.
Y vuelvo a tener miedo. No me pega. No deja marca, pero yo me siento...horriblemente mal.
-No sirves para nada.-Dice el monstruo-Mientras vivas bajo mi techo yo controlaré tu vida.
-Pues me iré de casa.-Digo con temblorosa voz.
-Ya sabes, ya tienes edad para trabajar.
Primera puñalada.
-Pero yo quiero estudiar para tener un trabajo estable.-Intento ser razonable.
Risas. El monstruo se ríe, burlándose de mis palabras.
Segunda puñalada, directa al corazón.
Lágrimas por las esquinas, miedo en las miradas.
Caos, todo es caótico. Intento escalar una montaña sin tener oxígeno en los pulmones.
El monstruo viene y se va. Cuando se va, nadie sabe a dónde, y cuando vuelve siempre esta enfadado.
Y luego sonríe. Feliz.
Tengo miedo al monstruo. Todo el tiempo que estoy en casa. Cada vez que hago algo que no le agrada, tengo miedo.
¿Y si lo que estoy escribiendo no le gusta?
¿Y si leo algo que no quiere que lea?
Las palabras del monstruo retumban en mi cabeza, distorsionadas por el horror del momento.
''Sal de casa''
''No sirves para nada''
''Enana''
''Tonta''
Mensajes distorsionados sin sentido. Con dolor.
¿Y si el monstruo es malvado para que yo haga el esfuerzo de escapar de él?
No lo sé.
Yo lo intento, pero ni si quiera sé si lo consigo.
Hace tiempo, el monstruo no era así. Se preocupaba por mí, me quería y lo demostraba.
Porque ahora hay veces que pienso que me odia de verdad y otras en las que no pienso en nada.
Vino el monstruo de mal humor. Bronca. Me desmorona. Falta de libertad. Lágrimas.
Mi familia llora por las esquinas. El monstruo ha ganado. Mal. Negro. Oscuridad.
Mi hermana se esconde en el cuarto de baño, como si fuera una adolescente.
Mi madre se esconde también. Como siempre. Huyendo de aquello que hace daño.
Cansancio, decepción.
El monstruo siempre gana. Siempre.
''Mientras estés bajo mi techo yo controlaré tu vida''
Las palabras del monstruo quedan grabadas en mi memoria.
Me desmorono. Lloro. Grito sin voz.
Tengo miedo, pero ahora un miedo superlativo.
¿Y si saco malas notas? ¿Qué hará el monstruo?
¿Me matará o seguirá torturándome diariamente?
Porque mi alma muere al verle.
Y me da pena, mucha pena. Porque a mí siempre me había parecido un monstruo adorable.
2 comentarios:
Debo de decir que este escrito no tiene ningún tipo de relacción con la realidad y que si hay algunas coencidencias son pura casualidad de mi subconsciente.
Gracias por leer mis tristes y depresivas palabras de un día gris.
Besos, Gema
oky, leido el comentario, realmente es un escrito oscuro, prefiero k regreses a tus gnomos y esas cosas^^
Publicar un comentario