jueves, 11 de marzo de 2010

El ombligo del árbol cap.3 cuarta parte

-Vámonos de aquí antes de que corra la sangre.-Allen me miró sin comprenderlo.
Pronto siguió mi camino para salir de allí. Alejarme de las risas que sonaban en mi cabeza. Alejarme de rumores estúpidos e inciertos. Alejarme del daño que me hacía pensar que tal vez yo y Allen fuéramos pareja.
A pesar de que solo nos conocíamos de hace dos días…menos de dos días.
No sé por qué iba yo delante si él era el que tenía que guiarme.
Noté su mano. Cerré los ojos. Nunca había sentido tanto en tan poco tiempo. Al principio confusión, luego ternura, amor y odio al mismo tiempo. Amor…por qué le quería y mucho, y odio porque sabía que me estaba mintiendo constantemente.
Odio no solo hacia Allen ni mucho menos hacia mi padre…odio hacia mí misma por enamorarme de un espejismo. Una ilusión.
Suspiré ante nuestro contacto.
-¿No tendría que ir yo delante?-Le miré, sin poderlo evitar. ¿Y mi frialdad? ¿Acaso mi corazón dejaba de derretirse para romperse otra vez?
Al parecer, el hielo y la frialdad no eran suficientes.
Le miré mostrando lo que a nadie antes le había mostrado. Mirando con todo mi corazón, guardando el tiempo en un cajón y entregándole a Allen lo que quedaba de mí. Lo puro y perfecto que quedaba dentro de mí, oculto.
Ambos nos quedamos sin hablar. No podíamos. No sabríamos que decir. Ni si quiera caminábamos. Se nos había olvidado.
Todo se nos había olvidado.

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