viernes, 19 de marzo de 2010

El ombligo del árbol cap.6 tercera parte

-No, no es un álbum-Me miró como si estuviera loca.-es mi vida.
Siguió mirándome sin comprender. Sonreí con la tristeza pintada en la cara.
-Ábrelo. Quiero que lo sepas. Quiero que sepas por qué soy así.
La ilusión volvió a su rostro.
Entonces lo abrió, dejando caer la polvorienta tapa el su muslo.
Allí estaba él.
No lo había vuelto abrir desde que se fue.
Sería la primera vez que lo haría en compañía.
Era todo lo que creía que era.
-¿Quién es ese?-Dijo Allen señalando la primera foto. Era yo y él.
Salíamos abrazados y felices. Como siempre. Locos, contentos.
-Es David.-Dije con añoranza.
-¿Es un primo tuyo?-Noté un cierto toque de celos lo que me hizo apenarme más.
-No, era mi novio…
-¿Ya no lo es?-Sin saber por qué me puse muy triste.
-No, ya no lo es…jamás podría volver a serlo.
-¿Estás segura de que quieres que lo vea?-Dijo viendo como una mal disimulada lágrima caía por mis mejillas.
-Eres mi amigo. Tienes el derecho de saber lo que pasó.
-¿Lo que pasó?
Asentí.
Seguimos mirando las viejas fotografías. Serían de hace un par de años. Yo había desarrollado muy pronto…
-¿Quieres oírla?
Allen asintió.
‘’Hace dos años me fui a un pueblo perdido. No me acuerdo del nombre pero eso era lo menos importante. Estaba a las afueras de Paris, lejos del recuerdo de mi madre. Mi padre y yo intentábamos volver a encontrar sentido a nuestras vidas. Allí, en aquel remoto lugar habitaba algún familiar mío.
Tía segunda para ser exacta. Allí, en aquel lugar lejano, habitaba David.”
Allen pasó la hoja arrugada por aquellas lágrimas de emoción que un día se me escaparon.
Estábamos David y yo, como siempre. Sentados en un banco. Él me cogía de la cintura y yo le besaba, dándolo todo.
“David era conocido en todo el pueblo por ser huérfano. Sus padres murieron de leucemia. En el mismo pueblo en el que nacieron. Pero él no quería ser como sus padres.
Cuando le conocí perseguía el sueño de ir a Paris. Ser famoso y rico. Cada palabra que producían sus labios era poesía para mí.
Desde que lo conocí he estado enamorada de él. Me di cuenta que la vida que había pasado sin él había sido preparación. Preparación para estar con él.
Suspiraba mirándole. Sonreía como una tonta cada vez que me hablaba.
Y con el paso del tiempo nos fuimos haciendo amigos.”
Allen miró toda la hoja. Éramos él y yo. Haciendo tonterías. Corazones, amor, bobadas de esas…
-¿Tu le amabas?-Parecía decepcionado.
-Sí, mucho.
Le vi triste.
-Pero él nunca lo supo.-Miré por la ventana.
-Pero… ¿no estabais saliendo?
-Fue el juego. La preparación que hacen los soldados antes de la batalla.
“David y yo nos llevábamos genial. Él tenía dos años más que yo pero parecíamos de la misma quinta.
Allí, en aquel pueblecito, el casarse tenía mucha importancia. Así que nosotros deseábamos con estar casados. Siempre.
Mi padre también estaba de acuerdo.

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