Era Elsa sin David.”
-Vaya, tuvo que ser muy duro…entonces, ¿es eso lo que le has pedido al árbol?
Le miré.
-¿Le has pedido volver a vivir?
No me atreví a despegar los labios. ¿Le había pedido vivir?¿Era eso lo que ocultaba con tanto empeño mi mente?
-No…-Suspiré.
Entonces él acarició mi rostro. Me quedé extasiada ante el contacto. Era tan perfecto que tenía miedo de que se fuera. Por fin, por fin…otra vez, volvía a tener miedo.
-Es verdad, ¿no?-Dijo cuando aparté la mirada de la suya. Le miré de nuevo.
-¿El qué es verdad?
-Que se puede querer a una persona nada más conocerla.-Y sus labios, locos por la pasión se fundieron con los míos. Y los míos, tensos por el dolor, respondieron siniestramente perfecto a los suyos.
Y me fui. Lejos. Lejos de mi habitación. Lejos de Elsa. Lejos de David…y me fui…lejos…
Cuando nos separamos nos quedamos más pegados. No podía sentir otra cosa que no fuera él.
-Sí…-Dije-es verdad.
Y sonreí tímidamente, esperando otro beso. Y otro. Y otro más…
Nuestros besos eran encadenados, no parábamos. Y nuestra pasión hizo que el viejo álbum lleno de antiguos recuerdos cayera de la cama… Haciendo saber así que volvía a empezar. Sin olvidar ni un segundo su existencia. Sin olvidar las lágrimas.
Sin olvidar nada. Simplemente, volver a empezar. Con todo y con nada. Con nuestras historias, que ahora se enlazaban, tal vez para siempre.
-Ya sé lo que pediste…-Dijo una vez que dejamos de besarnos locamente.
-¿Qué?-Respondí con miedo a la posible respuesta.
-Lo mismo que he pedido yo…
Esperé. Pero no hubo otra respuesta. Nos volvimos a besar, esta vez más intensamente que las otras veces.
Estaba feliz. Era feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario